La Foratata
se alza
encima de Formigal,
imponente, mostrando su cara Sur, por donde transcurre la ruta normal en sus
últimos metros. La
cima oriental, la que nos interesa, tiene una altura de 2.341 metros. De Formigal
hasta el corredor que da acceso a las
vías se tarda una hora y media o dos.
Para aproximarnos a la pared norte, debemos coger la pista que sale detrás del
Hotel Meliá de Formigal, y nos dirigimos a alcanzar el collado
entre el Forato y las Foratatas que vemos a la
izquierda según miramos las Foratatas. Desde el collado iremos hacia la derecha
(hitos) para bordear las Foratatas por debajo de su cara norte, siguiendo una
estrecha senda. Pronto veremos nuestro objetivo.
Llevar unos pocos empotradores y unos lazos nos servirá para asegurarnos en
algún pasaje. La cuerda debera de ser al menos de 50 metros para poder rapelar.
La primera dificultad la encontramos para acceder al corredor, un
bloque empotrado nos corta el camino. Se puede trepar por la izquierda (II+) o
por la derecha. Cuidado con no tirar piedras al superar el bloque, ya que esa
parte del corredor está lleno de bloques inestables. Ya en el collado
nos encontramos con las dos chimeneas que podemos escalar. Dificultad de II y algún paso de III grado, pero la calidad de la roca hace
conveniente el uso de cuerda, por no hablar del descenso, mucho más seguro en
rapel que destrepando. La primera instalación de rapel está montada con lazos
y un espit en un pico de roca y la segunda en un pino. Fijaros en los lazos por
si están en mal estado tener la precaución de cambiarlos. Y vigilar bien a
qué os agarráis, que la roca es la típica de esas zonas, muy fracturada por
el hielo.
En el segundo largo de la chimenea izquierda
Llegando a la reunión (primer rapel) por la vía de los rápeles