Un niño de siete meses salva la vida tras caer desde una altura

de 12 metros cuando sus padres practicaban en una pared de Guadalajara

 

  Un bebé de siete meses salvó milagrosamente la vida
el pasado fin de semana al caer desde una altura de
doce metros cuando sus padres practicaban la
escalada en una pared de El Pontón de la Oliva, un cañón

surcado por el río Lozoya en el  límite entre la Comunidad

de Madrid y la provincia de Guadalajara. El crío se encontraba

dentro un capazo que, por causas que aún investiga la Guardia

 Civil, se precipitó al vacío desde una terraza -una especie de

escalón al pie de la pared- cuando sus progenitores  acometían

la ascensión. El accidente se produjo el pasado sábado, sobre

las 19.50 horas, en una zona del municipio de Uceda frecuentada

por montañeros madrileños, que ya ha sido escenario de

 frecuentes percances, aunque ninguno había tenido hasta ahora

a un bebé como protagonista. Según la subdelegación del

Gobierno de Guadalajara, el padre escalaba la pared y su

compañera le aseguraba más abajo, sujetando la cuerda y, al

mismo tiempo, sosteniendo al bebé. El hombre cayó

inesperadamente y se produjo un efecto polea que arrastró

a la mujer hacia arriba y le hizo perder el control del hijo.

El capazo se estrelló contra el suelo desde una altura de unos
doce metros. La estructura amortiguó el golpe y, probablemente,

salvó la vida del niño. La subdelegación no facilitó demasiados

detalles sobre lo sucedido. Los sanitarios del Servicio de

Emergencias de la Comunidad de Madrid (Sercam) explicaron

que el menor sufrió un traumatismo craneoencefálico

«moderado» y poli contusiones de pronóstico reservado. El
bebé fue estabilizado en el mismo cañón hasta que llegó un

helicóptero que lo evacuó al helipuerto de Torrespaña, en

Madrid. Desde allí, una ambulancia lo trasladó al hospital

infantil del Niño Jesús, donde permanece ingresado.

 Varias hipótesis:

 La Guardia Civil no divulgó las identidades de los padres

 ni tampoco detalló en qué pared exacta se encontraban

-en el Pontón de la Oliva hay varias, con alturas que oscilan

entre los 20 y 40 metros-. Ayer ni siquiera quedó claro en qué

puntos de la ascensión estaban ambos ni de qué modo sujetaba

la mujer al crío durante la escalada. La posibilidad de que la

madre pudiera llevar el capazo encima les parecía

«inconcebible» a algunos aficionados consultados. Otra

 hipótesis que se maneja con arreglo a la versión oficial es que

la madre lo posó en el suelo de la terraza mientras aseguraba

a su compañero colgado,  pero lo tuvo que coger durante

unos instantes al escuchar lloros. La casualidad habría hecho

que el padre se cayera en ese momento, desequilibrando a la

madre y precipitando al pequeño al vacío. Por lo visto, entre

las parejas de escaladores no es extraño que un miembro escale y
el otro le siga desde abajo al cuidado de los niños. Tesis que,

 en cualquier caso, no aclaran  qué hacía un capazo con un bebé

en una terraza a doce metros de altura.

                Artículo copiado de www.elcorreodigital.com

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