A pesar de sus sólo 39 gramos de peso, el tibloc nos puede sacar de más de un apuro. Es, como puede verse en la foto, algo muy parecido a la pieza dentada que en un puño (jumar) o un croll sirve para que el aparato no deslice por la cuerda, sin empuñadura para hacerlo más ligero y transportable, haciendo la función de empuñadura o cuerpo un mosquetón cualquiera de los que llevemos en el equipo. El primer uso que podemos dar al tibloc es ascender por cuerda fija, evitando el hacer nudos prusik o el llevar un par de puños (jumars), ya sea en alpinismo, la clásica cuerda fija, o en escalada en caso de que un rapel no recupere o que una caída nos haya dejado colgando en un desplome en el cual no podamos llegar a la pared. Otro uso, no muy común pero importante, es usarlo para hacer un polipasto, un montaje sencillo que nos puede servir para izar a un compañero herido, o caído en una grieta de glaciar. El montaje es simple, como se ve en la figura, aunque no pienses que será fácil izarle. Mucho mejor sería que él mismo subiera usando sus tiblocs, en caso de poder hacerlo. Por último, un uso para el que no está concebido, pero muy interesante, es el de evitar que la caída de un segundo de cordada tire al primero, si se encuentran escalando en ensamble. Se usa de la misma forma que se usaría para evitar cargar una mala reunión con la caída de un segundo de cuerda. Consiste en colocar el tibloc en el último seguro antes de la reunión o en el último seguro rebasado por el primero, antes de comenzar a escalar el segundo. En caso de caída del segundo el peso sería soportado por el seguro, no por la reunión o el escalador de cabeza. Para no perderlo se puede poner un cordino a modo de recuperador:
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