La pared, de caliza compacta, tiene orientación sudoeste, lo que nos
permitirá escalar en invierno con la condición de que pegue el sol y no
corra mucho aire. Así como tener sombra en verano durante la mañana.
La vía, como el resto de pared, está equipada con químicos y
reuniones de parabolt con descuelgues o anillas. La zona se ve que está
equipada con gusto, teniendo incluso las vías, el nombre en su base,
también puesto con gusto.
El descenso se puede hacer por la normal de Peña Unzué, con una pequeña
trepada de II grado, o rapelando la
vía. Si elegimos rapelar hay que andar con ojo. Con una sola cuerda
tendremos que hacer un rapel corto de la última reunión a la segunda, luego
son 27 metros hasta la primera reunión y de ahí al suelo queda mucho, con
lo que se hace necesario utilizar un descuelgue que hay unos metros por
debajo de la reunión como instalación de rapel para poder alcanzar el
suelo. En total son 4 rápeles.
Para
llegar a Peña Unzué desde Pamplona, lo que nos llevará unos 20 minutos en coche, se debe tomar
la N-121 dirección Tafalla, hasta encontrarnos con el desvío a la
población de Unzué, al poco de pasar un pueblo con un curioso nombre, Campanas.
En Unzué cruzamos el
pueblo dirección a la peña, hasta encontrar el cementerio. Junto a
él sale un sendero que seguiremos, y
que nos aproxima a la Peña. Si obviamos los molinos, el entorno es bonito. En
las cercanías de la Peña veremos un desvío a la
izquierda, marcado con un montón de piedras junto al tronco de un pequeño
arbusto, simulando un hito. Lo cogemos y enseguida llegamos a la pared.
Croquis de la vía
Toda
la pared está equipada, más de 20 vías. Por debajo del 6b sólo hay 6 vías.
Un
pequeño vídeo de la Marcos Feliu
En la foto, un escalador en Patateros, la primera vía a la izquierda de la
Marcos Feliu.